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Mostrando entradas de mayo 18, 2014

Llegué tarde a muchas partes, pero a ti siempre llegaba a un tiempo brutal. Recorría de poro a poro tus distancias, tus alucinaciones, nada nos apartó, salvo la soledad "de dos cuerpos que pueden quedarse juntos a la penumbra." Ahora nos aparta la locura y nos junta un desierto a solas.

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Me desnudo con mi poética ante un mundo ciego, sin embargo tú vinculas la OBSCURIDAD Y LA LUZ con una chispa, unes la carne y el asombro en el lento oleaje de las horas, ya no podremos descubrir el infinito solo TANTEAR la extensión de los cuerpos, intuir las sensaciones que aparecen, envolver las rutinas con la transparencia del ARTE EMERGENTE.

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Rachmaninov - piano concerto No.2 (Adagio sostenuto)

Debo decir que no sé nada de música, lo poco que conozco de ella ha llegado como ha llegado el amor, de manera sorpresiva, embriagándome, lanzándome a abismos desmesurados. Esta pieza la escuché por primera vez en un sofá amarillo, sorbiendo traguitos de vino tinto, con las luces apagadas y en los brazos de aquel amor. Cuando crees que la pieza se duerme, empieza su ascenso poderoso dentro de ti, es un asalto en medio del cuerpo. Imagino aún un torso desnudo dentro de la penumbra y que se exalta a medida que acaricias el tatuaje de los poros confundidos con minúsculos lunares y luego dicho torso que siempre estuvo sumido en el silencio, se voltea para besar.

A veces vuelvo a ti, limpio mis sueños con tu rostro en medio de la oscuridad de la habitación. Dejo que mis poemas te conjuren. Eras una llama, un fuego entre las líneas incomprensibles de la vida. Hoy quedan tus despojos y una pequeña sombra en las esquinas cansadas de mis versos.

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TRES VARIACIONES SOBRE TI 

UNO
Ayer leí a Bertoli mientras el trabajo
la lluvia el estertor del tráfico y otra vez regresar a la casa a tomarse una cerveza a cocinar pasta para mañana para ir al trabajo y la lluvia en la noche otra vez sin ti.
Ayer leí a Bertoli enterrándome su libro como un puñal enterrándome la hornilla en el ojo enterrándome sus palabras tuyas enterrándome la cochina noche sin ti enterrándome la cama enterrándome tu costilla de pez  amorfo para ir al trabajo para comer  para respirar con tu sabor mío para verte.
DOS
Ya en la cocina cuando ponían Martirio en la radio y los champiñones se mojaban con el aceite de oliva y casualmente llovía a cántaros como en una película de los años 40 y todos dormían después de escribir uno o dos poemas pensé que tal vez

Demos gracias por nuestra pobreza, dijo el tipo vestido con harapos. Lo vi con este ojo: vagaba por un pueblo de casas chatas, hechas de cemento y ladrillos, entre México y Estados Unidos. Demos gracias por nuestra violencia, dijo, aunque sea estéril como un fantasma, aunque a nada nos conduzca, tampoco estos caminos conducen a ninguna parte...Roberto Bolaño

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