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Mostrando entradas de agosto 3, 2014

YO NO VIVÍ A FRIDA KHALO, NO, SOBREVIVÍ EL FLAGELO, SOBREVIVÍ CON CRISTINA EL NO SABER, LA SED. Y ANDO DESPELLEJADA ENTRE ANDAMIOS DE UNA MUJER QUE ESCRIBIÓ CON FUEGO MI NOMBRE. DIGO FUEGO Y TE HACES. NOCHE Y TE DESHACES. TE NOMBRO, TE SOBREVIVÍ Y PARA QUÉ...

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......TROIS: DUNE...
No sé si escribirte hoy

vienes
después
con tu velo de sombras

vienes desde adentro
expulsándome
hacia laberintos azules

ya no puedo ejercitarme
en la locura

solo escribo
escribo escribo
(paloma negra)
tabaco de amor

me alejo hacia mi muerte

hoy muero un poco de ti
hoy voy por tu espíritu

nadie me llora
sola la flor
sola la pincelada en un cuadro del sueño
de tu escalera
de tu desdicha

vengo vendiendo tus labios
tu pincel de tabaco húmedo

no quiero escribir de judíos ni cristianos muertos
quiero esconder dentro de la amalgama del agua
la herrumbre de los siglos
beberme el ágape de tu sexo solo
y recitar
el fuego
tu oscuridad
al marinar una mariposa

todo se acaba en copas rojas

todo se acaba en un libro
tu cintura mixta
tu rostro suave de paloma
tu voz se apaga
agotada
en los recuerdos de la infancia
el refugio de la cima de
tu laberinto
una exploración de lenguas y cangrejos
aturdidos

todo se aleja
y viene
tu oreja -recurso Nitzscheano-
nihilismo remoto
de tu cuerp…

Ay mi amor, sin ti no entiendo el despertar, -SUENA JOAN MANUEL SERRAT en mi oído- ay mi amor, sin ti mi cama es ancha, ay mi amor, que me desvela la verdad, entre tu y yo, la soledad, y un manojillo de escarcha: Soy yo, la que se detuvo, un discontinuo. La que se quedó en la palabra sin paracaídas. La que te cuenta y contándote se cuenta el instante pleno de un minuto de existencia. Soy tu libro de horas, con el único recurso de contarte, plasmarte, acariciarte, pronunciarte densamente para que empieces a existir.

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Cuento-poema: CROQUIS PARA APRENDER A VIAJAR SIN PARACAÍDAS:
....SOLO UNE...

Se repetía: nunquam se plus agere quam nihil cum ageret, nunquam minus solum esse quam cum solus esset. Caminaba escaleras arriba para bajarlas nuevamente como Sísifo sin la moneda, con su olor a agua-ardiente y su sonrisa noctámbula. Por qué nada sucede en esta ciudad. Por qué nada se mueve por estas calles, excepto la herrumbre, el despojo, el hálito más iracundo del ser humano, la miseria. Todo sucede en otra ciudad. A veces me da risa cuando leo: hombre renunció a su trabajo de oficinista, tomó su cámara, tomó su lápiz y se fue a vivir a París, o a Nueva-York, y allí comenzó su verdadera vida artística. Eso es simplemente una convención del sensus communis, el acuerdo sobre la realidad del sentido común. En esta ciudad la vida transcurre en un tiempo particular, aislado, más lento o más rápido, lo cierto es que el sentido del tiempo es diferente. Una sensación de abandono, de aprisionamiento invaden las call…