Violonchelo en la noche raída: Ya no soy. Un fantasma ha carcomido mi cuerpo.



Me duelen las muñecas
de niño era duende
irreconocible
aquí estoy con mis ojeras de toys
con mis rodilleras de mariposa

no puedes remendarme
amo esta rotura
que la cigüeña te libere
enséñame a navegar por las ligeras aguas de la libertad

cuando tenía consciencia mis pechos aún no crecían
entonces era Adán
un puberto en la selva del conocimiento y la belleza
quería delinear mi masculinidad con pintura roja
pero mis manos no eran suficientemente diestras
solo pude alzar la piedra
el cobalto hasta tus ojos claros
bañar mi cuerpo con partituras de vómitos
mi sexo siempre estuvo atado a la literatura
al deseo del otro

tus besos fueron el perfume salvaje de una adolescencia permeable
el saberse solitaria entre sonrisas blancas esculpidas en la noche
la caparazón adversa
te amaba ya
con tus libros en la cabeza
pero habían mariposas en la piscina
y agua en el fondo del mar
no me reconocerás hoy
soy Adán
un hombre que recuerda quién eres.


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