Rachmaninov - piano concerto No.2 (Adagio sostenuto)





Debo decir que no sé nada de música, lo poco que conozco de ella ha llegado como ha llegado el amor, de manera sorpresiva, embriagándome, lanzándome a abismos desmesurados. Esta pieza la escuché por primera vez en un sofá amarillo, sorbiendo traguitos de vino tinto, con las luces apagadas y en los brazos de aquel amor. Cuando crees que la pieza se duerme, empieza su ascenso poderoso dentro de ti, es un asalto en medio del cuerpo. Imagino aún un torso desnudo dentro de la penumbra y que se exalta a medida que acaricias el tatuaje de los poros confundidos con minúsculos lunares y luego dicho torso que siempre estuvo sumido en el silencio, se voltea para besar.

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